Cartagena, vida entre murallas

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EL UNIVERSAL
Calle La Quemada.
Calles coloniales de Cartagena de Indias.
Desde que salen los primero rayos del sol, la ciudad empieza a brillar, las coloridas calles del Centro Histórico parecen un arcoíris lleno de historia. Los ventanales de las casas coloniales, adornados por las magnificas enredaderas que se trepan por las paredes y balcones, florecen para resaltar los colores de la naturaleza y se vuelven imágenes dignas de una postal perfecta para ser guardadas en el mejor lugar de la memoria. 
En la mañana se puede vivir el despertar de una ciudad que poco descansa porque hasta muy tarde en la noche, la rutina y la vida en las calles continúa. Los vendedores de frutas parquean sus carretillas en las esquinas y poco a poco las calles se van llenando de más colores que resaltan a la vista por la intensidad del sol. Los negocios van abriendo sus puertas y los turistas van llenando las calles de vida y movimiento.
El Centro Histórico es el sector turístico por excelencia de Cartagena, y no es para menos, ya que todo tiene una historia que contar. Las plazas, los museos, las casas y los nativos tienen en su esencia todo lo que hace a este sitio un patrimonio. 
Esta magia está fundamentada en una variedad de características que se mezclan para crear un patrimonio de la humanidad, que no solo es arquitectónico sino también cultural. Lo evidenciamos en la particularidad de las personas y su forma de ser, en la comida y sus espectaculares propuestas gastronómicas, y en lo que todos conocemos como el emblema de Cartagena, sus construcciones coloniales y sus maravillosas playas. Por eso para conocer no solo basta con caminar por la muralla, sino también hablar con los lugareños y apreciar su forma de ver el mundo, deleitar una deliciosa Posta Cartagenera o un pescado frito y saborear a la ciudad y su cultura en su máxima expresión.
En las noches, las luces tenues que iluminan las calles coloniales hacen que los recorridos sean más íntimos y crean una conexión mística con los monumentos a los próceres. La Catedral, con las luces que iluminan su cúpula puede ser apreciada desde diferentes puntos de El Centro y la convierten en un espectáculo digno de admiración. 
La Torre del Reloj, símbolo de Cartagena, se levanta imponente frente al Camellón de los Mártires y con sus puertas abiertas recibe a quienes se pasean a su alrededor. Dentro, la estatua de Pedro de Heredia, observa desde arriba a los visitantes, dándoles la bienvenida a quienes hoy en día vienen a apreciar toda la maravilla que es este lugar con todas sus expresiones, ese es el tesoro que los españoles no pudieron llevarse. Por esto y mucho más, esta ciudad es emblema de Colombia ante el mundo, hay que conocerla viviéndola, saboreándola, respirándola y caminándola.